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| Tomás Eloy Martínez |
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![]() | CIRO NOVELLIMendoza, Argentina
| Ciro Novelli es profesor universitario, titular exclusivo, en las asignaturas “Taller de Televisión y Medios Audiovisuales” y “Seminario de Informática y Sociedad” de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, República Argentina...
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| 03-09-09 | ||||||
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TOMÁS ELOY MARTÍNEZ
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Entramos a un hotel en plena Gran Vía de Madrid, nos anunciamos y nos acompañan a un bello salón de diseño, sin luz externa ni natural, que es la sala de lectura del hotel donde se aloja uno de los más importantes escritores argentinos –vivo-, para presentar, en España, su última novela Purgatorio. El New York Times afirma que se posiciona con este trabajo entre los mejores escritores de América Latina, por eso además de bucear, con él, en su nueva propuesta ficcional, nos adentramos en otros temas como la literatura latinoamericana, los mitos argentinos, la dictadura militar que asoló su país y el periodismo.
Tomás Eloy Martínez es el autor de dos novelas ya clásicas en la literatura argentina: La novela de Perón y Santa Evita. Ambas han sido traducidas a más de treinta idiomas y publicadas en más de sesenta países. Ha publicado también otras cuatro novelas, vertidas a por lo menos a diez lenguas. Entre ellas, La mano del amo, El Cantor de tango y El vuelo de la reina. En 2002 El vuelo de la reina fue distinguida con el Premio Alfaguara de Novela; al año siguiente recibió el premio a la mejor novela extranjera del People’s Literary Publication House, en Beijing-Shanghai. En 2005 Tomás Eloy Martínez fue finalista del Man International Booker Prize por el conjunto de su obra. Desde 1991 es profesor distinguido y escritor residente en Rutgers, The State University of New Jersey. Es columnista permanente de La Nación de Buenos Aires, El País de Madrid y The New York Times Syndicat.
Baja tranquilamente donde lo esperamos y camina hacia nosotros, vestido sobriamente de negro, entregando por partes iguales mano y sonrisa.
Mientras se arman los equipos, ya que también produciremos una entrevista televisiva para el NCI, hablamos de Madrid, de Buenos Aires, de lo que implica viajar tanto, como parte del trabajo, y lo difícil que es a veces reconocer al despertarnos el espacio donde hoy dormimos. Hablamos, como el pasar, de la vanidad de algunos escritores latinoamericanos, de los mitos –grandes y pequeños- argentinos, del trabajo audiovisual de su hijo mayor y de lo que implica vivir, desde hace mucho en Estados Unidos.
Tomás vivió mucho tiempo en el exilio, ese “no” lugar donde tantos argentinos han pasado varios años de su vida y el relato que presenta en su nueva novela es, quizás, un poco su propia historia. Una historia conmovedora e inolvidable en busca de la memoria o la vida que no pudo tener o que otros le obligaran a construir, como a tantos latinoamericanos.
-¿Qué te ha traído a Madrid?
- Tomás Eloy Martínez: Estoy aquí por invitación de mi editorial Alfaguara, al lanzamiento de mi más nueva novela que es Purgatorio. Una novela que comienza con un episodio un tanto inquietante y a la que le ha ido bastante bien en su lanzamiento original en mi país, Argentina.
La historia se enmarca en el invierno de 1976, cuando Simón Cardoso es detenido en la provincia de Tucumán por los militares que impusieron una dictadura sangrienta en la Argentina, y nunca más aparece. Treinta años más tarde, su mujer Emilia Dupuy, que lo ha buscado por muchos lugares incansablemente, se paraliza al oír su voz en una fonda de suburbio en New Jersey. El mundo, que se había desmoronado con la tragedia, recobra su luz. Excepto por un detalle: Simón sigue fijo en la juventud. El tiempo no ha transcurrido para él.
Comienza con la entrada de una mujer de 60 años en un restaurante, ella se llama Emilia Dupuy, es cartógrafa, es decir, hace mapas, no como aprendió ha hacerlos originalmente trazándolos, dibujándolos, sobre un papel, sino como se hacen ahora a través de las computadoras con programas especiales que mueven, y eso le complace mucho a ella y a sus colegas de la casa de mapas, mueven de un punto a otro sus casas. Por ejemplo tiene una casa que sitúan a orilla de grandes lagos, al pie de maravillosas montañas; es decir, cambian sus paisajes, los mapas modifican la realidad tanto como las novelas.
Cuando llega a ese restaurante de los suburbios de New York, en New Yersey, ella oye una voz que le resulta familiar, ha perdido a su marido, hace 30 años exactos, en manos de la Junta Militar de los dictadores en Argentina. No sabe muy bien cuál ha sido el destino de su marido, en el juicio a la Junta de Comandantes - que tiranizó al país entre 1976 y 1983 y dejo más de 30.000 desaparecidos-, tres testigos declaran que lo han visto muerto con un balazo en el medio de los ojos, después de haber sido atrozmente torturado. Pero ciertos familiares le van diciendo que está en Rio de Janeiro o bien está en Caracas o ella recibe como señales, indicios, que parecían inequívocamente provenir de él y que revelarían que está vivo. Pero, por un lado está la certeza oficial de su muerte, por otro lado está la incertidumbre de la búsqueda.
A partir de ese enigma, Purgatorio enlaza la ansiedad del amor perdido y recuperado con una reconstrucción magistral de la irrealidad siniestra creada por el régimen. Sobre los mapas que trazaba esta pareja de cartógrafos se dibuja el de un horror invisible: no se muestran los campos de concentración, sino la locura que los hizo posibles, en la que caben autopistas faraónicas, un mundial de fútbol y el patriotismo inflamado por una guerra insensata. La degradación moral va apoderándose de una sociedad que acepta como verdad única cada nueva invención del poder.
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- Aparecen sistemáticamente en tu obra temas como la dictadura militar y los desaparecidos y aquí vuelve de alguna manera, en una recreación muy ficcional, un desaparecido que vuelve y está de idéntica manera que cuando se fue. Pero también en tu obra su asumen realidades y mitos argentinos, casi siempre trágicos ¿Cuál es la búsqueda o la metáfora permanente respecto a esto?
- T.E.M.: La dictadura está por primera vez presente en este libro. Antes, en los anteriores, era más bien un estudio de poder: el poder que ejercen algunos hombres sobre otros a veces de manera arbitraria, generalmente sin razón alguna tratando de imponer modelos de vida, modelos de comportamiento que corresponden no con los deseos y necesidades de los sometidos sino con la visión del mundo de los poderosos, de los sometedores.
Hay también estudios internos de que eso sucede en la vida doméstica, entre los padres e hijos, entre maridos y esposas o esposas y maridos, en el ámbito doméstico, en el ámbito familiar, en el periodismo, en la economía, en el poder; en cada uno de mis libros. Bueno, El vuelo de la reina es básicamente un libro sobre periodismo; La novela de Perón sobre el poder; el mito aparece sólo como un estudio en Santa Evita, que es la tercera de mis novelas; la opresión familiar o doméstica está en el menos conocido y para mí, sin embargo, el más valioso, personalmente, de mis libros que se llama La mano del amo y que pronto va a ser reeditado aquí en España; y el poder económico está, de algún modo, marcado y estudiado en El cantor de tangos, la novela anterior de esta.
De modo que el poder, los mitos, la Argentina parece haberse alimentado de mitos, el país parece haberse alimentado de mitos fuertes, perdurables, permanentes, muchos de los cuales han tenido vidas muy fugaces en la Argentina misma. Por ejemplo, el Che Guevara pasó muy pocos años en su país, es más bien un mito cubano y es un mito latinoamericano o un mito universal si quieres. El mito dentro de Santa Evita no es Eva Perón, sino sobre todo su cadáver, su momia ambulante que recorre el mundo y que enamora hasta la subyugación a los hombres que la han secuestrado.
- Volviendo al libro, en su presentación dice que todo es cierto o que todo puede ser ficción ¿Cuál es la relación entre lo real de la novela y la ficción construida?
- T.E.M.: La palabra novela es sinónimo de ficción, de fábula, de invención, de imaginación. En Purgatorio todo está imaginado y imaginado a tal punto que es inverificable dentro de la realidad. Hay ciertos hechos, digamos como el telón de fondo de las operas que se mueven de un lado para otro, que son el trasfondo real de la historia; por ejemplo, la existencia de la dictadura militar es un hecho, la existencia de personajes de esa dictadura, la presencia de una especie de figura súper poderosa que es como un títere pero a la vez un titiritero de los comandantes militares, que es el padre de Emilia, el doctor Dupuy. Entonces, cuales son esos elementos reales en la historia nada más que ciertos nombres propios, como el de Orson Welles, que intentan darle a la novela una presencia real, un anclaje dentro de la realidad para que el lector puede identificarse, pero el resto es todo imaginación.
- ¿Por qué lo encuentra en Estados Unidos? ¿Por qué no en otro lugar? ¿Por qué elegiste ese escenario, el personaje hablando en inglés y la distancia de su propio país o continente?
- T.E.M.: Emilia ha buscado a su marido en tantos puntos de los mapas, ha saltado de un lugar a otro y finalmente decide que él la tiene que encontrar en un sitio, sea cuál fuere, ella tiene que quedarse quieta, dejar de moverse dentro de los mapas, quedarse quieta en un lugar. Se queda quieta en un lugar que es este suburbio de New York. Por qué New Jersey, porque yo vivo ahí, es decir, que es un pueblo que conozco, que pude describir al detalle con mucha certeza. De hecho la casa, el pequeño apartamento en que vive Emilia, en una segunda planta de una casa para dos familias, es la casa donde yo escribí Santa Evita.
Entonces, tú cada vez que escribes como dejas tanto de ti mismo, como lo dejas en tu trabajo cotidiano, tanto de tu emotividad, de tu sensibilidad, de tu imaginación, de tu afectividad; tratas de que elementos de tu vida también te trasladen a la imaginación, a la ficción y eso es inevitable. Por ejemplo, García Márquez dice que se copio Cien años de soledad, de lo que le contaban sus abuelos, de la historia que el vivió en la infancia; esto es imposible no hacerlo. Una de las mayores obras de la imaginación que se han escrito, que es el Quijote, está llena de la experiencia personal de Cervantes en su contacto con la gente de pueblo.
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- ¿Cuál es la relación entre literatura y periodismo? ¿Cuánto hay en todas tus novela, de tu trabajo periodístico diario e cuáles son los elementos de la realidad que utilizas para trabajar?
- T.E.M.: El periodismo no ayuda en eso, más bien perturba. El periodismo es un maravilloso ejercicio de imaginación, tiene un lenguaje propio diferente del lenguaje de las novelas. Un lenguaje en el cual hay que tener en cuenta lealtades muy diferentes. Cuando tú escribes una novela y tratas de pensar en el lector, te paralizas porque el lector te intimida, el lector es otro que acerca su ojo con una realidad distinta a la tuya, una visión de mundo diferente y no puedes complacer a ese lector. Entonces, si piensas en el lector escribes mal, escribes un mal libro, por lo tanto debes olvidar ese lector, debes pensar que tú eres tu lector. En cambio en el caso del periodismo la lealtad con el lector o el espectador en la televisión, o el oyente en la radio es esencial y tú no conoces, no comprendes no sabes cómo hablar con ese lector, espectador fracasas fatalmente. También hay que tener una lealtad a la verdad, en la novela eso no es posible porque fabulas, se parte del pacto entre el lector y el autor de que lo que estás diciendo es imaginario. De modo que cuando entras al cine crees lo que la pantalla está narrando, te recortas de esa realidad y entras con tu imaginación y te dejas impregnar con lo que estas viendo pero de ningún modo crees que lo que estas viendo es verdadero.
Volviendo al periodismo otra lealtad, no menos importante, es con aquello que tú crees y con aquellos valores morales, éticos y valores en general que tú crees que deben estar presentes en lo que vas a comunicarle al lector o al espectador.
- ¿Cuál es el método de trabajo respecto de la ficción? ¿Cuánto trabajas, dónde y cómo surgen las ideas, producís borradores, vas recopilando artículos, etc.?
- T.E.M.: En cada novela el método es totalmente distinto y si fuera igual la novela se parecería a la otra, a la anterior. Por ejemplo, en el caso de un libro caudaloso que escribí en los años ’80: La novela de Perón, había allí que tener una escrupulosa idea de los datos que aún no estaban en la historia. En el caso de este libro hubo un proceso de maduración interior muy largo, muy lento, que duró como 10 años hasta que al fin el libro se impuso dentro de mí y nació como una idea y lo escribí muy rápido, en el lapso de tres meses. Y lo único que tenía que tomar en cuenta, como el juego con el tiempo en este libro es muy constante y forma parte del intento de seducción de la obra, tenía que estar muy atento a la línea de tiempo, cómo se movía y me lo llevaba anotado, porque lo fatal hubiera sido que el lector se perdiera, ahí sí que es importante tomar en cuenta que si tú te pierdes el lector también se pierde, y si el lector se pierde escribiste para nada y para nadie.
Además otra de las cosas que me importa es la legilibilidad, la claridad en la exposición; quiero que mi prosa sea lo más neutra, lo más transparente posible, pero también lo más apasionada posible para que comunique de la manera más intensa lo que quiero decir.
Ya está, comenzamos el trabajo fotográfico, seguimos la charla, nos contamos algunas anécdotas, hablamos del país, del suyo y del mío –que es el mismo- y hemos concluido.
A nuestra manera y en algunos minutos, volveremos, cada uno, a caminar por Madrid, la ciudad en crisis.
VÍDEO ASOCIADO DE NCI
Tomas Eloy Martínez
Homenaje a Tomás Eloy Martínez
Redacción NCI 01/03/2010 Duración : 03:28
( 6 Votes )
Comentarios (3)
3
27-04-10
Mariana
Si, es verdad el tipeado es confuso. No se sabe quién responde ni quién pregunta. Por lo demás, las preguntas son muy interesantes y me acercaron a la novelistica de T. E. Martínez. Voy a recomendar la página. Gracias
2
01-02-10
mARÌA eSTER
Toda mi admiraciòn para este escritor.- Desconocìa su enfermedad y estoy muy dolida por su partida.-
1
09-09-09
Coloncito
La verdad es que ha habido momentos de la lectura de la entrevista que no sabía quién estaba hablando, si Eloy Martinez o el señor periodista. No me gustaron esos largos párrafos intercalados.
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