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FLORENCIA MORAGAS

Valencia, España

flor-moragas@hotmail.com

Nacida en Rosario (Argentina) en el año 1972. Profesora de biología. Me crié en Australia, volví luego a Argentina, y de ahí a España. Tantos contrastes, ha convertido la educación en uno de los pilares en mi vida profesional y personal. Actualmente resido en Valencia (España) que es mi hogar de adopción. En relación directa con la educación, sostengo la teoría de crear una nueva escuela...

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Puntuación: / 25 MalaBuena 
13-05-09

 

CUÉNTAME UN CUENTO

 

 

Los cuentos para niños y jóvenes constituyen un arma pedagógica de primer orden de la que se valen los profesores para abordar toda clase de temáticas incluidas en los planes de estudio. Este tipo de literatura, además de fomentar la lectura, tiene como valor añadido su capacidad para fomentar el diálogo, generar lluvias de ideas, potenciar la expresión oral y la comunicación. Dependiendo de la temática elegida pueden ser útiles también para la relajación, para motivar la imaginación, la reflexión y la incorporación de hábitos y valores. Pero, a la hora de seleccionar las obras que se darán a leer a los alumnos, se deben tener en cuenta los nuevos roles y la diversidad familiar en el aula: familias monoparentales, homoparentales, adoptivas, etc.

 

A FAVOR DE LAS NIÑAS

 

Este es el nombre de una colección de cuentos creada por Adela Turín que fue pionera en la literatura infantil alternativa. Toma partido "a favor de las niñas" y propone unos modelos de situaciones, relaciones y roles distintos a los que imperan en la literatura infantil al uso. Sus personajes femeninos sorprenden porque no esperan a ser "salvados" por los masculinos. Es más, son chicas activas, ingeniosas y valientes. De lectura obligada tanto para niños como para niñas y por supuesto, para adultos.

 


ARTURO Y CLEMENTINA

 

 

Un hermoso día de primavera Arturo y Clementina, dos jóvenes y hermosas tortugas se conocieron al borde de un estanque, y aquella misma tarde descubrieron que estaban enamoradas.

 

Clementina, alegre y despreocupada, hacia muchos proyectos para su vida futura, mientras paseaban los dos a orillas del estanque y pescaban algunas cosillas para la cena.

 

Clementina decía, “Ya veras que felices seremos, viajaremos y descubriremos otros lagos y otras tortugas diferentes, encontraremos otra clase de peces y otras plantas y flores en la orilla, ¡será un vida estupenda! Iremos incluso al extranjero, ¿sabes una cosa? Siempre he querido visitar Venecia”, Arturo sonreía y decía vagamente que sí.

 

Pero los días transcurrieron iguales al borde del estanque. Arturo había decidido pescar él solo para los dos, y así Clementina podría descansar. Llegaba a la hora de comer con renacuajos y caracoles y le preguntaba a Clementina, “¿Cómo has estado cariño, la has pasado bien?”, y Clementina suspiraba. “Me he aburrido sola todo el día esperándote” “¡Aburrido!” Gritaba Arturo indignado “¿Dices que te has aburrido? Busca algo que hacer. El mundo esta lleno de ocupaciones, solo se aburren los tontos”. A Clementina le daba vergüenza ser tonta y hubiera querido no aburrirse tanto, pero no podía evitarlo.

 

Un día cuando volvió Arturo, Clementina le dijo, “Me gustaría tener una flauta, aprendería a tocarla, inventaría canciones y eso me entretendría”, pero a Arturo esa idea le pareció absurda “¿tu tocar flauta? Ni siquiera distingues las notas, eres incapaz de aprender, no tienes oído”.

 

Y aquella noche Arturo apareció con un hermoso tocadiscos y lo ató a la casa de Clementina mientras decía “ Así no lo perderás, eres tan distraída” Clementina le dio las gracias, pero antes de dormirse estuvo pensando por qué tenia que llevar a cuestas aquel tocadiscos tan pesado en lugar de una flauta ligera, y si era verdad que no hubiese llegado a aprender las notas y que era distraída, pero después, avergonzada, decidió que tenia que ser así, puesto que Arturo tan inteligente lo decía y suspiro resignada y se durmió.

 

Durante algunos días Clementina escuchó el tocadiscos. Después se cansó, era de todos modos un objeto bonito y Clementina se entretuvo limpiándolo y sacándole brillo, pero al poco tiempo volvió a aburrirse y un atardecer mientras contemplaba las estrellas a orillas de un estanque silencioso, Clementina dijo “¿Sabes Arturo?, algunas veces veo las flores tan bonitas y de colores extraños que me dan ganas de llorar, me gustaría tener una caja de acuarelas y poder pintarlas”. “¡Vaya idea ridícula, te crees artista! Que bobada” y reía y reía.

 

Clementina pensó, “vaya, he vuelto a decir una tontería, tendré que andar con cuidado o Arturo va a cansarse de tener una mujer tan estúpida” y se esforzó en hablar lo menos posible. Arturo se dio cuenta enseguida y afirmó “Tengo una compañera aburrida de veras. No habla nunca y cuando lo hace no dice más que disparates” pero debió sentirse culpable y a los pocos días se presentó con un paquetón. “mira, he encontrado a un amigo mío pintor y le he comprado un cuadro para ti. ¿Estarás contenta? Decías que el arte te interesa pues ahí lo tienes, átatelo porque con lo distraída que tu eres, ya veo que acabarás por perderlo”.

 


La carga de Clementina aumentaba poco a poco, un día se añadió un florero de Murano “¿no decías que te gustaba Venecia? Tuyo es, átalo bien para que no se te caiga, eres tan descuidada…”, otro día llegó con una colección de pipas austriacas dentro de una vitrina, después una enciclopedia que hacia suspirar a Clementina, “Si por lo menos pudiera leer” llegó el momento en que fue necesario añadir un segundo piso a la casa de Clementina.

 

Clementina, con la casa de dos pisos a sus espaldas, ya no podía moverse. Arturo le llevaba la comida y esto la hacia sentirse impotente, el siempre le decía “¿Qué harías tu sin mi?” “Claro” suspiraba Clementina “qué haría yo sin ti”.

 

Poco a poco la casa de dos pisos quedó completamente llena, pero ya tenía una solución: tres pisos mas se añadieron a la casa de Clementina. Hacía mucho tiempo que la casa de Clementina se había convertido en un rascacielos. Clementina, una mañana de primavera, decidió que aquella vida no podía seguir por más tiempo, salio sigilosamente de la casa y se dio un paseo, fue muy hermoso pero muy corto. Arturo volvía a casa para el almuerzo y debía encontrarla esperándolo como siempre.
Pero poco a poco el paseíto se convirtió en una costumbre y Clementina se sentía cada vez más satisfecha de su nueva vida. Arturo no sabía nada pero sospechaba que ocurría algo “¿De que demonios te ríes, pareces tonta?” Le decía, pero Clementina esta vez no se preocupó en absoluto, ahora salía de casa en cuanto Arturo volvía la espalda y Arturo la encontraba cada vez mas extraña, y encontraba la casa mas desordenada, pero Clementina empezaba a ser verdaderamente feliz y las regañinas de Arturo no le importaban ya.

 

Y un día Arturo encontró la casa vacía, se enfadó muchísimo, no entendió y años mas tarde seguía contándoles a sus amigos: “Realmente era una ingrata la tal Clementina, no le faltaba nada, veinticinco pisos tenia ya su casa y todos llenos de tesoros”.

 

Las tortugas viven muchos años, y es posible que Clementina viaje feliz por el mundo, es posible que toque la flauta y haga hermosas acuarelas de plantas y flores.

 

Si encuentras una tortuga sin casa, intenta llamarla: "CLEMENTINA, CLEMENTINA"

 

Seguro que es ella.

 

Autora: Adela Turín


EL EPITAFIO DE MANEL

 

 

Aquí yace un gran hombre, cuyo altruismo y amor al prójimo, han sido sus herramientas para la paz.
2011-2100.

 

Manel era un anciano venerable y murió con honores en su tierra natal, fue enterrado junto al lecho de su amada y difunta esposa, despedido con desconsuelo por su familia y amigos, con dolor por parte de su comunidad.

 

En tiempos difíciles, donde la paz reinaba en pocos edenes en el mundo, considerados oasis en un planeta desbastado por la codicia, en tiempos donde la moral y los valores habían sido devorados por el poder, Manel era un hombre sencillo, solidario. Un hombre simple, humilde, austero y de enormes virtudes. Manel era consciente que en una sociedad donde los modelos positivos resultaban vitales para formar a los jóvenes y éstos valores y modelos no se encontraban fácilmente, era necesario obrar. Dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, a educar en la cooperación y la paz. Consideraba que la palabra y la acción eran las únicas herramientas para la salvación. Había sido ejemplo de muchos jóvenes al límite de la exclusión social, que gracias a su vocación, dedicación y empeño, se habían convertido en adultos ejemplares y habían criado y educado hijos y nietos ejemplares. Difundía su mensaje, creía en la educación y en la cadena de favores, en el milagro de la vida y en las segundas oportunidades. Su labor era simple, pero su mensaje se multiplicaba y amplificaba. En tiempos difíciles, Manel era un referente para muchas personas que habían perdido las esperanzas. 

 

Él siempre contaba la misma historia, en la que era él protagonista. Manel había sido concebido por error, había sido víctima de un frustrado aborto y posterior abandono. Sin ser consciente de ello, se había convertido en un superviviente desde neonato. Educado con amor por sus padres adoptivos, se había convertido en un hombre sabio, intelectual, humilde y ante todo inmensamente humano. Él perdonaba a su madre biológica, comprendía que el peor enemigo de una persona es la desesperación y el miedo. Pero promulgaba como salvación del alma, el asumir con dignidad las equivocaciones cometidas, comprendiendo que somos seres imperfectos y que solo nuestros actos nos librarán del arrepentimiento y nos elevarán a la plenitud como personas.

Su mensaje a los jóvenes era simple: "No quieras enterrar las equivocaciones cometidas, hazte cargo de ellas para crecer y evolucionar. No cojas los atajos, ni el camino más fácil porque tarde o temprano te encontrarás a merced de tu conciencia". Su mensaje de esperanza llegaba a todos aquellos que necesitaban oírlo. Su mensaje era el de un sobreviviente que enseñaba que no había que ser un súper héroe para salir adelante en la vida, que solo bastaba voluntad, constancia y mucho amor. Que nuestros errores no debían ser el motivo para quedarnos en la sombra o en olvido, sino el motor del cambio. Una vez muerto, el mensaje de Manel seguía difundiéndose a favor de la vida. El pilar de su lucha era la infancia. Su mayor dedicación consistía en erradicar el trabajo infantil, el infanticidio y la esclavitud sexual. Él sostenía que una persona digna no podía vivir ajeno al dolor de sus prójimos. Una de sus luchas era perseguir a los pederastas hipócritas que gracias a su perversidad y poder económico, convertían el mercado sexual infantil en un negocio rentable. Se comprometía con las miles de mujeres que se amparaban en sus brazos para escapar del sometimiento sexual. Luchaba para erradicar la violencia de género y la discriminación. Nunca desistía en su lucha, porque se consideraba un superviviente por naturaleza y estaba agradecido de serlo. Ese era Manel, un simple educador social, un humilde y amoroso padre de familia, un ciudadano común. un hombre que se diferenciaba del resto por su implicación y amor a la vida.

 

¿Y tú?....Has pensado en el epitafio que te gustaría tener.

 

Autora: Florencia Moragas.

 


( 25 Votes )
Comentarios (1)
1 27-01-10
Julia Sánchez Morales
Es muy hermoso y conmovedor este cuento es de verdad una defensa de los derechos humanos que enseña respeto pero ante todo libertad.

Muchisimas gracias.
Saludos y besos.
 

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