El pajarito y el nido PDF Imprimir E-mail

 

MALENA GONZÁLEZ 

Nueva Palmira, Uruguay

alas315@yahoo.com.ar

Nació en la ciudad de Dolores, Uruguay, el 31 de mayo de 1981. Es docente de literatura, da clases de teatro para niños, adolescentes y personas de la tercera edad en diversas instituciones. Desde niña se inclinó a las artes plásticas y las letras. Colabora en este blog: aimer le vent en Tourbillon

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21-07-09

 

EL PAJARITO Y EL NIDO  

 

 

Vos no querés admitirlo, pero está haciendo el nido. Escoge las ramitas perfectas de tu circuito ciego, mientras vos te retorcés en convulsiones nocturnas. Ubica las ramitas en forma de cruces y las pega con la sustancia pegajosa que tanto placer te provoca. El pajarito te indica que cuanto más te distraés más rápido construye su nido. Vos no querés un bicho con alas emplumadas en tu cabeza, pero tenés tanta sed.

 

¡El pajarito te dice que la bebida negra con efervescencia refresca mejor! Entonces está bien: ¡al mal tiempo buena cara! El pajarito termina su nido decorosamente y te informa de que ha crecido y es hora de llevar una linda pajarita que llene el nido de polluelos. Pero las ramitas eran tus conexiones y las convulsiones se manifiestan con más frecuencia e intensidad. "Pero el confort es necesario -murmura el pajarito-, una buena almohada ayudará a que los golpes no sean tan severos durante las maltrechas convulsiones". Entonces el confort durante las desconexiones y el pajarito lleva a la pajarita y tu cabeza apoyada en la cómoda almohada y tu cuerpo plácido en el somier último modelo. Dormís solo, plácidamente solo, porque la falta de conexión te hizo ver en la botella el cuerpo de la mujer de tus sueños y te quedaste mirando las curvas de vidrio, mientras ella pasaba a tu lado recogiendo tu imagen para dormir con tu recuerdo. Pero el pajarito tiene a la pajarita a su lado y pronto los huevos van a romperse. Pero vos no querés tener en tu cabeza un nido lleno de bichos con alas emplumadas, comiendo gusanos bajo la sombra del árbol de tus conexiones. Es que las convulsiones son una constante de toda la noche y las horas de desvelo te obligan a quedarte unas horas más en la cómoda cama, aunque más no sea mirando la botella con forma de mujer. Para colmo la soledad va al paso de las convulsiones y que el pajarito haga lo que se le antoje. "Vos necesitás un suplemento vitamínico y una cajita de pastillas de colores para disminuir la intensidad de las convulsiones"; te lo dice el pajarito mientras saca los gusanos de la tierra lodosa. Pero los gusanos son la electricidad que hace posible tus conexiones. La botella quedó vacía y dibujada por la transpiración de tu mano, cuando la apretabas fuerte en la última convulsión. Y vos con las pastillitas de colores bajo la almohada y la boca llena de espuma, mirando fijo e inmóvil al pajarito. El funeral avanza en silencio y sin lágrimas. Sobre las cabezas de quienes siguen tu carro las coronas de lirio brillan resplandecientes y alegres por servir de nidos a incontables pajaritos…

 

 

 


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